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lunes, 25 de junio de 2012

EXPERTOS ALERTAN DEL AUMENTO PROGRESIVO DE ENFERMEDADES AMBIENTALES

FUENTE: http://www.lavanguardia.com/salud/20120625/54315960998/aumento-enfermedades-ambientales-toxicos.html
LA VANGUARDIA
Salud | 25/06/2012 - 00:17h
Lorena Ferro / Raquel Quelart

El cáncer, la infertilidad o la Sensibilidad Química múltiple son algunas de las patologías que más crecen a causa del abuso de los tóxicos | Afectados piden que se creen unidades específicas para atenderlos | El Parlamento Europeo estudia aceptarla como enfermedad



Cristo Bejarano pasó por un “calvario” hasta ser diagnosticada. Tiene, entre otras patologías, sensibilidad química múltiple (SQM) y vive recluida en su casa sin colonias ni detergentes. Elena Ferrer madruga cada mañana para acercarse al mar a respirar aire puro. Es el único momento del día en que se puede permitir el lujo de estar en el exterior sin mascarilla. Las consultas médicas atienden cada vez más casos como el de Cristo y Elena. La previsión es que la incidencia de este síndrome se incremente en los próximos años si no se toman medidas preventivas. La preocupación ha llegado al Parlamento Europeo a través de una iniciativa, que apoyan varios europarlamentarios, para conseguir que la SQM sea reconocida como enfermedad, tal como ya ha ocurrido en Alemania, Austria, Francia y Luxemburgo. Actualmente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) la considera “un síndrome”.

No es un secreto, vivimos rodeados de tóxicos, pero lo que mucha gente desconoce es que productos tan cotidianos, como perfumes, desodorantes y zapatos, en algún grado pueden ser nocivos para la salud, según los expertos. Bisfenol A, ftalatos, retardantes de llama, metales pesados, alquilfenoles, disolventes, forman parte de la larga lista de sustancias que han conseguido llegar a la sangre de la mayoría de los ciudadanos.
 
Este fenómeno ha contribuido a incrementar la tasa de cáncer entre la población y de otras enfermedades ambientales, como asma, alergias y el síndrome de sensibilidad química múltiple. “Prácticamente el 100% de los habitantes de los países occidentales (...) tenemos en nuestros cuerpos concentraciones de numerosos compuestos tóxicos peligrosos como el hexaclorobenceno, el lindano, los PCB’s, y otros muchos”, alerta el Presidente del Fondo para la Defensa de la Salud Ambiental, Carlos de Prada, que también es autor de los libros La epidemia química (ediciones i) y Anti-tóxico (Espasa).

No hace falta vivir en una ciudad con altos índices de polución o trabajar en una fábrica que contamine, ya que muchos de los compuestos más peligrosos están incorporados en productos que acaban en el hogar. Según explica de Prada, los tóxicos presentes en pinturas, plásticos o pesticidas “van integrándose” en el polvo doméstico y al final “se acaban respirando”. Por otro lado, algunos productos de aseo también pueden contener sustancias nocivas para la salud, como los parabenes –presentes, por ejemplo, en desodorantes y cremas para la piel- o los ftalatos, que pueden tener efectos de alteración hormonal y que se pueden encontrar, incluso, en fragancias, como denuncia este estudio de Greenpeace

Entre los productos más problemáticos están los organofosforados, un grupo de químicos usados como plaguicidas artificiales aplicados para controlar las poblaciones de insectos. Hace una década su uso estaba todavía más extendido que en la actualidad.“Se habían llegado a fumigar panaderías con clientes dentro”, explica el doctor del Hospital Clínic Joaquim Fernández-Solà, especialista en Sensibilidad Química Múltiple. Incluso, ha sucedido en centros sanitarios, como el CAP Tàrraco, donde se intoxicaron en octubre de 2003 diversos trabajadores. “Por suerte, hay una legislación que ha regulado la manera de hacer las desinfecciones, que no se pueden efectuar en presencia de personas”. Aún así, asegura que todavía “hay comercios que fumigan una hora antes de que entren los clientes”.

Las consecuencias de vivir entre tóxicos
Los efectos derivados de esta contaminación no son predecibles por la cantidad asimilada de tóxicos. “Es una lotería”, puntualiza Carlos de Prada. Pero es un factor de riesgo. La contaminación química cotidiana es una de las principales causas del cáncer, enfermedades autoinmunes, alergias, asma, parkinson, problemas cognitivos en niños, diabetes e infertilidad, entre otros problemas. En este sentido, el Institut Marquès publicó un estudio en el 2004 sobre la calidad del esperma de los españoles. El trabajo llegó a la conclusión que un 58% de los jóvenes tiene una calidad anormal por la contaminación industrial. Otros institutos de fertilidad en España han mostrado su inquietud al respecto. Un ejemplo son las declaraciones de Simón Marina, representante del Instituto Cefer, en la presentación de un estudio el 2007. Advirtió que “de seguir al mismo ritmo, en el año 2067 todos los espermatozoides serían inmóviles”.

Pero, ¿es posible evitar las sustancias tóxicas? Carlos de Prada considera que “hay alternativas a casi todo” y que se pueden reducir los factores de riesgo mediante el consumo de productos ecológicos o el uso de productos de limpieza respetuosos con el cuerpo humano. Sin embargo, afirmar que una vida sin tóxicos es posible es casi una utopía. “En muchos casos el tóxico no aparece ni en la etiqueta de los productos”, señala Carlos de Prada. Pero, ¿por qué si un compuesto puede ser nocivo para la salud está a la venta? “Menos de un 1% de las sustancias que el hombre ha producido (…) han sido debidamente estudiadas acerca de sus posibles riesgos”. El efecto cóctel también preocupa a los expertos: “No hay ningún modelo que haya tenido en cuenta el conjunto a la exposición de tóxicos”, comenta Joaquim Fernández-Solà.

El creciente número de afectados por los tóxicos
La sensibilidad química múltiple se inicia en la mayoría de casos por una exposición intensa a una sustancia tóxica, por ejemplo, un pesticida. El organismo reacciona frente al contaminante y al final la persona se ve incapaz de exponerse a ningún producto químico. “Hay un aumento exponencial de casos en los últimos diez años”, afirma Fernández Solà, y añade: “El principal problema es que va en incremento y que no somos conscientes de que se tiene que hacer algo”. Se calcula que un 1% de la población es sensible a productos químicos y que los casos graves serían una decena parte de este porcentaje. 
Cristo Bejarano (Huelva, 1951) tiene fibromialgia, fatiga crónica, electrosensibilidad y sensibilidad química múltiple (SQM) –afección que también padece la mayor de sus cinco hijos. Lleva años conviviendo con SQM pero hace un lustro que prácticamente no sale de casa. No tolera los tóxicos, tiene problemas de riego, se desorienta y se pierde cuando va por la calle y no puede cocinar sola porque puede “hacer cualquier cosa”. Además tiene fotofobia y mira la tele “con gafas de sol”.

Esta onubense, que preside la asociación Altea, no convive con ningún producto químico –en su casa no hay y su familia y visitantes no pueden usar, por ejemplo, colonia-.  Consume únicamente comida biológica y 15 días al mes se ve obligada a ausentarse a una casa de la sierra y vivir separada de sus familiares. Y la distancia con parte de la familia es enorme: “Dos hermanos no me hablan porque no entienden lo que me pasa”. Tampoco comprenden que no se pueda hacer cargo de sus padres.

Temor a la operación
Cristo dice haber vivido toda su infancia enferma: “No sabían que me pasaba”. De pequeña sufrió una intoxicación por hierro y más tarde fue diagnosticada de asma por alergia, pero se daba cuenta que cuando vivía rodeada de plantas y flores era cuando mejor se encontraba. Asegura haber sufrido un auténtico “calvario” hasta conseguir ser diagnosticada. Pero sus dificultades no acaban ahí. Sus problemas con la vesícula la obligan a pasar por el quirófano, pero la operación se ha pospuesto dos veces. “Los médicos están asustados”, afirma Bejarano. A parte del protocolo hospitalario -alejado de zonas con químicos- que requiere, asegura que los facultativos no saben cómo va a reaccionar Cristo a la anestesia y a otros medicamentos.

Ella, igual que muchas otras afectadas, pide que se incluya la SQM en el nuevo CIE (clasificación internacional de enfermedades). También la barcelonesa Elena Ferrer, cuya historia se relata en el vídeo, cree que los casos de SQM irán a más. Miembro de ASQUIMIEM, Ferrer lleva una vida totalmente alejada de los tóxicos.

Intoxicación en la peluquería
“Me pones delante una prenda lavada con jabón de Marsella y no duro ni dos horas”, asegura María J. Roldán. Es valenciana y aunque se ha criado en Reus vive en Vinarós. Enfermó por contaminación de DDT y tiene los “organofosforados de los tintes” de la peluquería que regentaba en Reus: “Trabajé durante 13 años con mascarilla y guantes”, relata.  Marieta, dice ser una de las primeras diagnosticadas de fibromialgia. También padece Sensibilidad química y fatiga crónica, en todos los casos de forma severa. Pero no está sola en casa: su marido también tiene SQM.

Cuando está en contacto con alguna sustancia que le ha hecho daño –un ambientador o un perfume, por ejemplo- se “desprograma” y se queda “sin fuerza en las piernas”. Por eso son habituales las caídas - y más teniendo en cuenta que ha sufrido dos parálisis completas-. En ocasiones no reconoce a la gente por la calle.
A pesar de todo reivindica que, en la medida de lo posible, las afectadas deben intentar vivir con normalidad. Por lo menos es lo que intenta cada día: “Aunque me encuentre mal hago el esfuerzo de levantarme”. Eso sí, afirma que tiene “controlados” todos los lugares a los que va. Aún así, lamenta no poder ir al teatro o al cine.

Mayor gasto sanitario
Marieta, que se ha movido mucho en el terreno asociativo y es miembro de AFCYSQUIM, se queja del gasto sanitario que supone para las afectadas y de que en este ámbito: “No te atienden, no te informan, no te cuidan y encima te culpan”. También lamenta que no se investigue más este síndrome a pesar de ser “la pandemia del siglo XXI”. En este sentido se posiciona el doctor Joaquim Fernández-Solà, quien atiende a afectados en su consulta privada: “No nos dejan atender estos casos en la seguridad social”. También explica que este tipo de dolencias generan conflictos laborales, por lo que se opta por darle la consideración de “problema psicológico”. Los enfermos se ven obligados a recurrir a la vía judicial. En la actualidad, existen varias sentencias favorables al respecto. 

La unánime reivindicación de todos los afectados por SQM, a parte de una mayor comprensión y consciencia social de los peligros de los tóxicos, es que haya más médicos formados para poder tratar esta dolencia. También piden que se creen unidades específicas con el fin de que todos los afectados puedan ser diagnosticados y tratados. En este sentido, Bejarano recuerda la importancia de diagnosticar cuánto antes para que “con un control ambiental” se pueda evitar que la enfermedad vaya a más y la persona pueda llevar una vida “lo más normal posible”.

martes, 24 de enero de 2012

ELECTRO-CONTAMINACIÓN. NEGATIVAS CONSECUÉNCIAS SOCIO-ECONÓMICAS

Mientras los gobiernos miran hacia otro lado, y hacen oídos sordos ante las advertencias de científicos, expertos, estudios e informes, la Agencia Europea de Medioambiente, o la Asamblea Europea Parlamentaria, entre otros. Las consecuencias del poder de una gran industria se hacen más evidentes.

En la época en que la Sanidad Pública debía hacerse cargo de la salud de los ciudadanos, aún se plantearon algunas políticas para reducir los costes, mediante campañas de sensibilización y/o leyes, tales como la ley del tabaco, la reducción de riesgos laborales,...Pero las últimas actuaciones han ido más por la línea de los recortes.
A todo esto, siguen aumentando las personas afectadas por factores ambientales: contaminación del aire y de las aguas, alimentación con residuos de industrias, pesticidas, transgénicos, materiales de construcción tóxicos, jabones, detergentes,...una larga lista en la que incluimos la Contaminación Electromagnética.
Las personas afectadas por Electrosensibilidad, tienen que acompañar si delicado estado de salud, con la ignorancia y el rechazo, con la incomprensión.
Si la Sanidad Pública cierra quirófanos, no atendiendo a las demandas de los ciudadanos, ¿Qué no hará con unos enfermos que son ignorados sistemáticamente? 



Para minimizar los efectos sobre la salud, los afectados deben cambiarse de casa, apantallar sus viviendas con materiales específicos que bloqueen el paso de la radiación.
A veces el cambio es duro y traumático, la vivienda que tienen que abandonar se ha devaluado por estar en las proximidades de antenas de telefonía móvil. Muchas veces optan por trasladarse a vivir en  caravanas o sótanos.

El Profesor Karl Richter, en el Congreso Internacional de Bioconstrucción, celebrado el pasado mes de Octubre en Würzburg, expuso cómo “las propiedades se devalúan hasta llegar a ser invendibles”.
A una economía como la española, donde la vivienda se devalúa cada mes, a causa de la crisis y por la caída de la burbuja inmobiliaria. Otro factor que contará para valorar el precio de una vivienda será la exposición de la misma a fuentes de contaminación electromagnética como antenas de telefonía móvil, radares militares o de aeropuertos, antenas de telecomunicaciones.
A quién habría que pedir responsabilidades por la devaluación del valor de nuestra vivienda??

miércoles, 20 de julio de 2011

SENTENCIA JUDICIAL PIONERA: SE RECONOCE LA HIPERSENSIBILIDAD ELECTROMAGNÉTICA CAUSA DE INCAPACIDAD LABORAL

Una auxiliar de la Complutense recibirá la totalidad de su retribución como pensión tras una sentencia pionera 


El síndrome de hipersensibilidad electromagnética y ambiental, que se produce por exposición a ondas como las que utilizan los teléfonos móviles, es una patología aún no reconocida plenamente pero ya es causa de incapacidad permanente al provocar reducciones anatómicas o funcionales a quien lo padece, ya que puedan disminuir o anular su capacidad en el trabajo. Así lo reconoce una sentencia pionera dictada por el Juzgado de lo Social número 24 de Madrid, que ha dado la razón a una trabajadora de la Facultad de Económicas de la Universidad Complutense, que demandaba que la Seguridad Social le otorgase la invalidez permanente y absoluta para todo tipo de trabajo derivado de enfermedad común. La trabajadora recibirá el 100% de la base reguladora de 1.640,80 euros.


Esta sentencia reconoce que las dolencias sufridas por esta mujer, que le fueron diagnosticadas el pasado año, la incapacitan para realizar su labor profesional en la universidad. El fallo, dictado el pasado 24 de mayo por el juez sustituto Juan Manuel Carrillo Sanz, explica que en junio de 2010 el Equipo de Valoración de Incapacidades emitió un informe en el que determinaba que la mujer, de 42 años y que trabajaba como auxiliar de servicios en la universidad desde 1989, sufría síndrome de fatiga crónica, enfermedad celíaca, fibromialgia y síndrome de hipersensibilidad electromagnética y ambiental.



Cabe recurso ante el TSJM
Pese a ello, los médicos no propusieron a la Dirección Provincial del Instituto Nacional de la Seguridad Social en Madrid su incapacidad permanente, al considerar que la paciente no presentaba reducciones anatómicas o funcionales que disminuyeran o anularan su capacidad laboral. El Instituto Nacional de la Seguridad Social concluyó que no se le debía dar la calificación de incapacitada permanente y se le denegó la prestación. La trabajadora recurrió a la Justicia, y tras un juicio celebrado el pasado 23 de mayo el juez le ha dado la razón.
El fallo subraya que ha quedado acreditada la incapacidad de la mujer a poder seguir trabajando tanto por la extensa prueba documental aportada como por la declaración de una perito, que explicó que la enfermedad relatada incapacita para desempeñar actividad laboral y para llevar una vida normal, dada la constante exposición química y electromagnética. La prueba clínica probada es de "identidad suficiente" para impedir a la paciente de forma permanente el desempeño de las fundamentales tareas de su profesión "con adecuado nivel de profesionalidad y rendimiento", dice el fallo. Contra esta resolución cabe recurso de suplicación ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. La Fundación para la Salud Geoambiental considera "muy sensata" la sentencia. El vicepresidente de la fundación ha subrayado que "muchos países europeos reconocen" esta enfermedad. "Esta es la primera vez que se reconoce en España una medida de este estilo, a pesar de que muchos hospitales y expertos reconocen la imposibilidad de trabajar", ha agregado.


Medio millón de afectados en España
En España, cerca de medio millón de personas pueden padecer algún grado de Sensibilidad Química y Ambiental Múltiple (SQM), una patología aún no reconocida plenamente y cuyos enfermos suelen sufrir, además, la incomprensión o escepticismo de muchos médicos que desconocen su existencia. Así lo destacaron los doctores Joaquim Fernández-Solà y Santiago Nogué, del Hospital Clínico de Barcelona, durante la presentación hace unos meses del libro Sensibilidad Química y Ambiental Múltiple, donde se recogen los aspectos generales de la enfermedad, las manifestaciones clínicas, posibles tratamientos o recomendaciones prácticas para los pacientes.
Organismos internacionales como el Consejo de Europa o la Organización Mundial de la Salud, a través de sus recomendaciones, establecen la existencia de la hipersensibilidad electromagnética como un enfermedad que imposibilita la realización de una actividad profesional. Este mal se manifiesta por un contacto prolongado con radiaciones o por encontrarse expuesto a tóxicos ambientales. Sus síntomas aparecen cuando el organismo acumula niveles de radiación excesivo, así el cuerpo reacciona con una hipersensibilidad a esta agresión externa.