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miércoles, 1 de junio de 2011

CONGRESO DE BIOARQUITECTURA. CÓMO NOS AFECTAN LOS EDIFICIOS QUE HABITAMOS

Tóxicos que esconden los materiales constructivos, los muebles, las pinturas, detergentes o ambientadores que gastamos; hongos por humedad y falta de luz o ventilación, radiaciones naturales, como el radón, y artificiales, como las provenientes de la red eléctrica, transformadores o los propios sistemas, como el wifi, de los que nos dotamos para hacernos la vida más cómoda ... Los edificios que habitamos esconden trampas, en ocasiones mortales, tener conciencia de ello puede ayudarnos a crear ambientes realmente saludables para nuestras familias ....

De eso ha tratado el Congreso de Bioarquitectura que se celebra estos días en el Colegio de Arquitectos de Cataluña ha reunido a un buen puñado de expertos para exponer la relación entre arquitectura, clima y salud, y para explicar que hay maneras de construir que permiten vivir mejor.
El sector, muy afectado por la crisis económica, prevé que los próximos años deberá centrarse más en la rehabilitación de edificios ya existentes que en la obra nueva. Y aquí la aplicación de criterios de ahorro y eficiencia energéticos se presentan como una nueva oportunidad, tanto de negocio como de mejora de las condiciones de las viviendas actuales que, en este sentido y según Joan Josep Escobar, del Instituto Catalán de la Energía, presentan "un estado muy precario en términos generales".
No hay duda de que la arquitectura incide en el clima y en la calidad ambiental. Un ejemplo es el efecto albedo, tal y como recordó Josep Enric Llebot, secretario de Medio Ambiente y Sostenibilidad de la Generalidad de Cataluña durante la inauguración: la reflectividad de los rayos solares sobre las cubiertas de los edificios influye directamente en la temperatura. Se calcula que si se pintaran de blanco todos los tejados de la ciudad de Barcelona, la temperatura de la ciudad disminuiría más de un grado. Otro ejemplo sería el diseño del trazado de una ciudad que facilite, o no, la ventilación y la dispersión de sustancias contaminantes.

Además, buena parte del consumo energético y de las emisiones de CO2 proviene de los edificios, tanto residenciales como de oficinas, fábricas o centros comerciales. Pero además de la instalación de placas solares o la recuperación de aguas pluviales, la bioarquitectura va mucho más allá y se plantea los efectos nocivos que las edificaciones pueden tener sobre las personas, y como minimizarlos.

El aire interior, más contaminado que el exterior
El aire del interior de los edificios puede tener de dos a cinco veces más concentración de elementos contaminantes que el del exterior, tanto en las casas como en oficinas o escuelas. Y nuestro estilo de vida actual hace que pasemos más de un 80% del tiempo en estos espacios, según los datos aportados por la bióloga especializada en salud y hábitat Isabel Silvestre.



Este aire contiene bacterias y hongos como la legionela, pero también compuestos orgánicos volátiles y persistentes, elementos químicos y radiaciones que hacen que, en conjunto, se hable de edificios 'enfermos'. Durante años, a menudo se ha edificado sin tener en cuenta si los materiales empleados podían tener efectos sobre la salud, y en 1984 la Organización Mundial de la Salud ya afirmó que uno de cada tres edificios del planeta nos pueden estar perjudicando. Los efectos son variados y de diferente intensidad, desde irritaciones oculares o de las vías respiratorias a malestar general, somnolencia o insomnio. Pero también enfermedades más graves, como la lipoatrofia circular relacionada con las corrientes eléctricas, o el cáncer. Y se calcula que un 10% de los cánceres de pulmón se originan por la calidad del aire del interior de las viviendas.

Además del aire, factores como la temperatura, la humedad, la luz solar, la ventilación, los productos tóxicos o la vegetación tienen influencia sobre la salud de las personas que habitan los edificios. El caso de la luz solar es especialmente importante, tal y como dijo el doctor Josep Martí, del Centro de Análisis y Programas Sanitarios (CAPS): es necesario que el sol penetre en las viviendas y los puestos de trabajo para evitar la falta de vitamina D que, entre otros, es clave en la prevención de la osteoporosis. La ventilación tiene también un papel fundamental para no sólo de renovar el aire, sino de eliminar las cargas eléctricas que se acumulan.

Tóxicos y radiaciones, siempre fuente de debate
Vivimos rodeados de un mar de sustancias tóxicas y de campos electromagnéticos. Y los efectos de unos y otros siempre parecen generar discrepancias incluso dentro de la propia comunidad científica.

En el caso de los productos tóxicos, presentes tanto en los materiales de construcción y los muebles como los productos de limpieza o los ambientadores, el problema es que se autoriza la comercialización sin haberlos testado adecuadamente, y es sólo a posteriori y cuando se demuestra que tienen efectos nocivos que se puede luchar para que se retiren. El caso del amianto es muy ilustrativo: pasaron décadas desde que se descubrió su toxicidad hasta que finalmente se prohibió no hace todavía diez años.

Especialmente preocupantes son los efectos de las radiaciones, de las que continuamente se presentan estudios que, como la OMS, niegan que tengan influencia negativa y que según el biólogo Manuel Portolés, a menudo están financiados por empresas del sector. Las investigaciones que ha hecho con su equipo muestran las consecuencias de vivir cerca de las antenas de telefonía móvil: fatigas, vértigos, alteraciones del sueño y de la memoria ... Portolés vaticina además que en los próximos años sabremos también más cosas sobre otras redes inalámbricas, como las wifi, que el Consejo de Europa ya se está planteando prohibir en las escuelas.


También se ha expuesto la importancia de las radiaciones geológicas, y la necesidad de estudiar las energías que emanan del suelo, especialmente allí donde hay fallas o cursos de agua subterráneos, especialmente por la toxicidad del gas radón, a la hora de diseñar un edificio y, sobre todo, los espacios donde se pasan más horas, como los dormitorios y las salas de estar.

Efectos indirectos y en pequeñas dosis
En muchos casos no hay un efecto directo e inmediato entre las causas y las enfermedades que se desencadenan, sino que se trata de mecanismos indirectos de reacción del organismo, muy a menudo por acumulación de pequeñas dosis. Por eso cuestan tanto de probar, pero el médico Pablo Arnold afirma que un edificio 'enfermo' puede afectar al funcionamiento psico-neuro-inmunológico y descontrolar el funcionamiento de todo el organismo, incluidos el sistema digestivo y la función respiratoria, y causar alteraciones en la presión arterial y la temperatura corporal.

Además, hay que tener en cuenta que al hablar de salud no se debe pensar sólo en aspectos físicos, sino también psicológicos, como explicó el experto en bioconstrucción Iñaki Alonso o la arquitecta Petra Jebens-Zirkel, para quien un edificio es mucho más que la suma de sus funcionalidades. La arquitectura nos afecta emocionalmente, y quienes más lo notan son los niños. La luz, los colores y la orientación son factores tan importantes como el uso de materiales locales, naturales y respetuosos.

Toda esta compleja suma de factores es lo que hay que tener en cuenta a la hora de diseñar un edificio, nuevo o para una rehabilitación. Porque existen materiales y técnicas, a menudo inspiradas en la arquitectura tradicional, que permiten crear espacios para habitar con calidad de vida.

De todos estos temas se continuará hablando el año que viene en la conferencia BAM, Bioarquitectura Mediterránea, que tiene un planteamiento participativo y abierto a muchos públicos que ya pueden colaborar desde la web.



Fuente: Anna Boluda
Sostenible.cat

miércoles, 25 de mayo de 2011

RADIOACTIVIDAD EN LOS HOGARES

por Alba Cànovas

ORIGEN DE LA RADIACIÓN NATURAL
La vida en la Tierra de desarrolla bajo un radioactividad natural básicamente de dos procedencias:   
RADIACIÓN CÓSMICA, procedente del Sol y de los espacios interestelares. 
RADIACIÓN TERRESTRE, que proviene de los radio-nucleidos (derivados del Uranio, del Potasio, entre otros) procedentes de la Tierra.


RADIACIÓN CÓSMICA
La exposición a radiación cósmica aumenta cuando viajamos en avión, o en zonas de alta montaña.

Este tipo de radiación también nos llega de forma aumentada, según la Tesis doctoral de Natalia Alegría Gutiérrez (UPV/EHU, Universidad del País Vasco), en época de lluvia. Según la autora “se debe al descenso de los hijos de gas radón (gas radioactivo)”.


RADIACIÓN TERRESTRE
La radiación terrestre varía en función del los materiales geológicos de la zona donde habitamos, así, en zonas donde hay rocas que en su composición tienen Uranio, algunos granitos o algunas pizarras, la radioactividad es más alta. 
MAPA DE RADIACIÓN NATURAL EN ESPAÑA
Y dependiendo del material de la zona, el tipo de radiación puede ser, alfa, beta o gamma.

Así pues, todos lo terrenos son radiactivos en mayor o menor grado. Debemos saber que en radioactividad no existe una dosis inocua, cualquier incremento de radioactividad por encima de la radiación natural de fondo del terreno, tiene potenciales efectos genotóxicos, esto es, afecta al ADN, puede ser cancerígeno y daña el patrimonio genético de la vida.

VALORACIÓN DE UN LUGAR
Para estudiar la radioactividad de un lugar o de una vivienda, y su relación con la salud, se debe comparar con el nivel de radiación de fondo natural de la zona, al que los nativos están adaptados durante generaciones. Los recién llegados o de pocas generaciones no tendrán esa adaptación genética.


RADIOACTIVIDAD EN LOS HOGARES
Uno de los problemas más acusados es el gas Radón, un gas radioactivo, procedente del subsuelo. Se acumula en sótanos y zonas bajas y mal ventiladas de las viviendas. Este gas es el causante del cáncer de pulmón, por encima del consumo de tabaco.

Algunos materiales de construcción tan usuales como el granito, los esmaltes o el gres de monococción, son fuertemente radioactivos. Ciertos cementos y yesos artificiales con aditivos y componentes radioactivos como fosfogisginas (derivados del Fósforo), se pueden encontrar en nuestras viviendas.
En construcción se debe evitar el uso de áridos para morteros y hormigón que contengan pizarras de alumbre, escorias de silicato o desechos de minería de Uranio.


MEDIR LA RADIOACTIVIDAD  
Es importante pues, medir y controlar la radioactividad de los materiales de nuestro entorno, ya sea del subsuelo, de los materiales de construcción o del ambiente.

Para ello disponemos de medidores de radiación alfa, beta y gamma, y de gas radón, que miden la emisión de materiales.

Este control sobre el sitio es importante efectuarlo cuando se desea adquirir una vivienda, construir una de nueva o mejorar la salud de los moradores de una vivienda ya existente.


lunes, 9 de mayo de 2011

HOGARES CON CONTAMINACIÓN ELECTROMAGNÉTICA

Creemos que nuestra casa es un lugar seguro. Desde el origen de los tiempos el hombre ha buscado un lugar, un refugio, un hogar. Este lugar nos protegía de las inclemencias, pero era, a la vez, un lugar integrado en la naturaleza, proporcionando ese vínculo entre nosotros i algo de lo que formamos  parte, que es Gea, la Tierra.

En la actualidad hemos roto ese vínculo, y nuestras casas ya no nos protegen de los peligros de fuera, sino que además, crea otros en el interior.
Des de el Instituto de Bioconstrucción de Alemania, trabajan desde hace décadas para favorecer el diseño y construcción de casas que no nos hagan enfermar. Una de las reglas básicas de la Bioconstrucción es la ausencia de campos electromagnéticos. A pesar de todo, esta contaminación nos afecta en nuestro entorno.

El espectro electromagnético va desde ondas de altas frecuencias (que engloban la radiación ionizante, radioactividad) hasta las bajas frecuencias.
Esta radiación llega a nosotros a través de objetos cotidianos, objetos que tenemos en casa, en el trabajo, en las escuelas de nuestros hijos. Nombremos algunas de ellos:

  • Un televisor de tubos catódicos, puede emitir radiación ionizante (o radioactividad)
  • Las líneas de alta tensión que pasan impunemente cruzando nuestras poblaciones, y sus correspondientes transformadores.
En 1992 se publica en Suecia el resultado del Estudio Karolinska, que analizó durante décadas más de 400.000 personas que vivían cerca de una línea de alta tensión. Las conclusiones advierten del riesgo sobre la salud i la aparición de tumores cerebrales i leucemia infantil.
  • Telefonía móvil, Wi-Fi, antenas base de telefonía móvil.  Dentro del espectro electromagnético encontramos las microondas, que engloban las longitudes de onda que se utilizan en telecomunicaciones.
Un aparato de Wi-Fi, trabaja en la frecuencia de 2.4 GHz, la misma que hace vibrar una molécula de agua, i dado que nuestro cuerpo contiene cerca del 80% de agua, el impacto a nivel molecular no es menos preciable.
La BBC emitió un reportaje, a través de su programa “Panorama”, titulado “Wi-Fi a warning signal”. Donde se recoge el testimonio del Sir William Stewart, presidente de nacional Radiological Protection Borrad, y Consejero científico del Gobierno Inglés. Sir Stewart había aconsejado hacía tiempo, que las antenas de telefonía estuviesen alejadas de las escuelas, dado que los niños son más vulnerables a la contaminación electromagnética.
En el reportaje se mide la radiación con aparatos específicos, primero debajo de una antena de telefonía móvil, y  después delante de un ordenador conectado a Internet con Wi-Fi, a la altura de la cabeza del niño, donde la radiación puede llegar a ser la misma o superior.  Entonces, de qué sirve alejar las antenas si después metemos la radiación dentro de los edificios?
También se recoge el testimonio del Dr. Olle Johanssen, del Instituto karolinska de Suecia, quien hace referencia a diferentes estudios sobre los efectos de estas ondas sobre la nuestra salud.

Del mismo modo que enseñamos a nuestros hijos a manejar un cuchillo, tomándolo por el mango, para no cortarse, tenemos que aprender a utilizar las nuevas tecnologías sin que nos afecten a la salud, o al menos minimizando los efectos.

Alba Cànovas
Bioarquitectura y Salud Geoambiental



jueves, 24 de marzo de 2011

Las utopías de hoy son las realidades de mañana, Mariano Bueno

 El Mariano Bueno es una persona molt reconeguda en el món de la bioconstrucció i la geobiologia, es un mite. He coincidit amb ell més d'una vegada i és una persona amb una gran Humilitat, no m'extranya dons que en aquesta entrevista doni tanta importància a l' Humus, perque humilitat ve d'humus, i l'Humus és l'origen, la terra, la fertilitat, en canvi es troba en el terra, sota les fulles caigudes, sense pendre protagonisme... només la seva olor ens xiuxiueixa quan passejem pel bosc. El Mariano es mostra proper, amable, veus en la seva mirada l'atenció amb la que t'escolta. Espero que us agradi l'entrevista.

Entrevista a Mariano Bueno_Revista Namaste

Las utopías de hoy son las realidades de mañana

Por Alberto D. Fraile Oliver
Mariano Bueno
Mariano Bueno, experto en geobiología, bioconstrucción y agricultura ecológica. Es un hombre renancentista. Su sabiduría nace de su contacto con la Tierra. Su investigación ha seguido una interesante trayectoria, inició su andadura con la agricultura ecológica, después amplió su campo al estudio de cómo afectan las radiaciones a nuestra salud, convirtiéndose en un profundo conocedor de la geobiología y la bioconstrucción. En ambos campos ha sido pionero y gran divulgador, sus libros sobre estas materias son ya clásicos. Hay otra faceta en la que Mariano Bueno es también un gran conocedor y es el estudio de la conciencia. Si interés por las regresiones y las experiencias cercanas a la muerte dan a su trabajo una profundidad poco usual.
En su vida ha conseguido aunar teoría y práctica de una manera muy coherente ya que él sabe muy bien que lo que le está sucediendo al planeta tiene mucho que ver con nuestros actos cotidianos. Todo ello convierte a Mariano Bueno en una persona a quien merece la pena escuchar. 

Cada vez más gente reconoce que los árboles son un elemento muy necesario ¿Por qué son tan importantes los árboles para los humanos y el resto de la vida?
La vida es ante todo biodiversidad, es el conjunto de sinergias y de interdependencias entre todos los seres vivos que poblamos el planeta. Nadie es más importante que nadie; el árbol no es más importante que la hierba y el ser humano no es más importante que cualquier otro animal, sino que todos formamos parte de un conjunto del que dependemos todos y la colaboración mutua es la que permite que la vida perviva. Es cierto que el árbol juega un papel importantísimo en tanto que es una pieza que permite que la vida se genere. Debajo de los bosques, debajo de cualquier árbol, la materia orgánica que va cayendo en forma de hojas, o esa hierba que puede crecer porque no da tanto el sol, permite que se haga una capa de humus que a su vez crea mucha diversidad de insectos, de animales que van a vivir de esa materia en descomposición. El humus es suelo fértil.

Además, el árbol tiene la capacidad de absorber la energía del sol, almacenarla en moléculas de carbono. Sabemos que el árbol es un buen elemento para absorber el carbono atmosférico. El árbol utiliza este carbono para hacer la celulosa de su estructura, de sus ramas, de sus hojas, de sus frutos. En realidad lo que hace es coger las partículas de carbono y las utiliza como materia donde almacena la energía. O sea una rama de árbol, un trozo de leña que utilizamos para el fuego, es carbono atmosférico almacenado en forma de celulosa que cuando nosotros le prendemos fuego liberará esa energía en forma de radiación infrarroja, en forma de fotones de luz. Esa energía que ha absorbido del sol, la devuelve. Esa energía también se convierte en un fruto. Cuando comes una fruta, comes energía solar almacenada por el árbol. Vemos que el árbol es un eslabón importante en la transformación de energía que permite la propia vida, tanto en la forma directa de energía solar convertida en alimento o en fuente de calor, de luz, hasta este mismo carbono desintegrándose y aportando nutrientes a las plantas que crecen en el suelo, a los animales que viven allí. En todo el ciclo de la vida, el árbol juega un papel importante, además de sus facetas estéticas, limpiadoras. 

¿Qué quieres decir con faceta limpiadora?

Hay un estudio de longevidad en Japón, muy curioso, hecho con 4000 médicos residentes en Tokio. Se ha visto que personas que viven cerca de parques o de sitios dónde hay árboles tenían una media de vida de 5 años más que las que viven en zonas degradadas y sin purificación. El árbol purifica el aire y también crea un ambiente mucho más sano para nuestra propia vida. 

Cada vez más gente despierta a una conciencia más holística y respetuosa con la naturaleza. De momento este “despertar” sucede a nivel de individuos aislados ¿crees que a nivel de comunidades de millones de habitantes, seremos capaces de dar este salto?

Creo que no nos queda más remedio. En el fondo los seres humanos nos movemos por paradigmas o por estructuras de conciencia y lo que estamos viviendo hoy como realidad era la utopía de nuestros abuelos o de nuestros padres porque nuestros abuelos ni siquiera se podían imaginar que se podía vivir con el nivel de confort y de lujo que vivimos hoy. Paradójicamente nos quejamos continuamente pero no nos damos cuenta de que cualquier trabajador normal, de la construcción o de cualquier fábrica, vive mucho mejor que un rico de hace 100 años, hoy día. Incluso tiene coches mucho más potentes e instalaciones mucho más lujosas que un rico de hace 100 años. Estamos viviendo una realidad que hace 100 años era una utopía, pero lo que estamos viviendo es lo que estuvo en la mente de muchas personas. Ahora nos damos cuenta de que esta cantidad de hormigón por todas partes, y carreteras y edificios en la costa están degradando y destruyendo el entorno, pero eso es lo que en los años 60 era el objetivo, salir de la pobreza y la miseria, tener precisamente más carreteras, más hormigón, más “progreso”. Ahora de repente, ya hemos conseguido este objetivo, pero nos damos cuenta de que hemos ganado en cosas materiales y hemos perdido en calidad de vida y en salud a muchos niveles. Tenemos el problema de la alimentación de mala calidad, de contaminación del aire y de la degradación del medio ambiente en general. Eso nos lleva a preguntarnos qué es lo que de verdad queremos. Es cuando empezamos a crear otra utopía, a darnos cuenta de que nuestra vida sería mucho más saludable a nivel físico, emocional, de relaciones, a todos los niveles, si el entorno no estuviera tan degradado. Entonces decimos: ¿Qué podemos hacer? Y es allí cuando empiezan a surgir voces de todas partes diciendo que podemos hacer cosas: podemos plantar árboles, podemos hacer agricultura ecológica, podemos decir: “yo gasto mi dinero en comprar alimentos que han sido producidos de forma ecológica y no financio la destrucción del planeta comprando alimentos baratos pero de producción química”, etc… Al principio son 4 ó 5 personas pero al final se creará un campo morfogenético, como dice Rupert Sheldrake, que creará dentro de unos años una dinámica en espiral que abarcará a millones de personas. Entonces el cambio se dará. Ahora nos puede parecer casi utópico, pero las utopías de hoy están destinadas a ser la realidad de mañana. 

El paradigma emergente, más holistico e integral, ¿va a ser el paradigma alternativo al actual?

La sociedad y el sistema tienden a adaptarse continuamente a las necesidades y al patrón de lo que la propia sociedad pide o demanda. Yo últimamente estoy recordando mucho que a los 10 años un maestro que yo apreciaba mucho me regaló un librito, era el año 68, se titulaba “España progresa”. Mostraba todas las autopistas que se hacían, todas las fábricas que se montaban, las líneas de alta tensión, los hoteles en la costa, y eso era el símbolo donde todos nos sentíamos orgullosos de que España progresara. Hoy, mi hijo que tiene 10 años, en sus libros lee la importancia del respeto medioambiental, la ecología, el reciclaje; todo aquello que posiblemente cuando ellos lleguen al poder las cosas cambien.

Así como los políticos y los economistas que hoy dirigen la economía fueron educados en esta visión de “progreso hormigón”, las generaciones actuales se están educando con el objetivo del equilibrio medioambiental. Cuando ellos tengan el poder, está claro que irán en una dirección distinta a la de ahora. Primarán el respeto medioambiental y la calidad de vida entendida como integración correcta con el entorno sobre el simple progreso material. También habremos visto que el progreso material no nos lo ha dado todo, que hay un límite en el cual dices “ya tengo suficiente”, una vez tienes dos sofás y tienes dos coches y ya basta. Porque también quieres sentirte a gusto contigo mismo y tener gente con la que puedes compartir todo eso y tiempo para disfrutarlo. Nadie tiene tiempo. Para conseguir toda esta comodidad material hemos sacrificado el tiempo para nosotros, para la familia, para el entorno, para todo. De repente empezaremos a dar más valor al tiempo e iremos sacrificando tiempo que dedicábamos a producir, a ganar y a tener, para vivir de una forma más plena. 

¿Crees que cuando se manifieste esta utopía el ser humano podrá entrar en un estado de armonía?
La armonía es en el fondo el equilibrio de los polos positivo y negativo; en mi opinión el equilibrio es imposible. La vida es un positivo y negativo, un yin yang cambiándose continuamente; hay altos y bajos. Por lo tanto, ahora estamos en el fondo del péndulo, va a girar en el otro sentido, mantendrá un tiempo en el que parecerá que está equilibrado pero va a polarizarse para luego volver al opuesto. La vida es mutación y cambio, día y noche, luz y sombra, bien y mal, ésa es la gran escuela de la vida. Habrá cambios continuos porque es el cambio lo que permite la vida, la transformación.

Ésto lo vemos en la agricultura. Es lo que nos enseña el humus, que es la clave entre lo mineral y lo vivo. Ese carbono que han utilizado los árboles, las hojas, las plantas junto con la energía solar que se integra con los minerales y hace este complejo arcilloso único. Esta arcilla es un estado único porque ni es un ser vivo ni es mineral. Es un intermedio, y es el que nutre y permite que la vida se desarrolle. Pero de alguna forma, es muerte porque el humus viene de una planta o de un animal que ha muerto, de una lombriz o unas bacterias que han muerto. En la vida hay crisis constantes, hay reajustes constantes, ciertas ideas, ciertos conceptos y realidades mueren para nacer otras realidades, otros conceptos y otras posibilidades que van dando posibilidad a una nueva forma de expresión y de vida, de evolución.   

¿Cuál es el papel del ser humano dentro de la vida?

Podemos verlo desde muchas áreas. Podemos verlo como un ser más dentro de un gran ecosistema, que si sabe adaptarse pervivirá en el ecosistema o desaparecerá del ecosistema. Hay mucha gente que se siente superior, otros que se sienten inferiores. Cuando miras un ecosistema, ves que no hay seres más o menos importantes. Ves que es tan importante una lombriz que permite que la tierra sea fértil y que un árbol sea majestuoso, como el león que se come a la gacela, como la gacela que se come la hierba, como la hierba que permite que la gacela viva. O sea, no hay nadie más importante que nadie, sino que somos como células de un gran organismo. Por lo tanto, para mí el ser humano no es ni mejor ni peor, ni está más evolucionado ni menos que cualquier otro ser vivo. 

Pero el ser humano tiene un rasgo que le diferencia del resto: el nivel de conciencia. Y la conciencia suele implicar responsabilidad ¿Qué opinas?

La investigación de la conciencia es un área que siempre me ha apasionado, saber si la conciencia es una expresión simplemente del cerebro humano como elemento evolutivo o si es algo más. En mi trabajo personal, con las regresiones y con el estudio de la muerte, he llegado una conclusión muy similar a la que ha llegado el cardiólogo holandés Tim van Lommel, quien ha investigado el tema de las experiencias cercanas a la muerte, de gente que tiene muertes clínicas temporales. Su conclusión es: la conciencia pervive a la muerte del cuerpo físico. Y mi experiencia personal y el trabajo que yo hago con la gente me lleva a la misma conclusión. La conciencia es algo ajeno, separado del cuerpo físico. Utiliza al cuerpo como base de experimentación. La conciencia se une a un cuerpo físico y a través de éste aprende, evoluciona, progresa. Y cuando este cuerpo físico se desintegra, sea por edad o por accidente, esa conciencia va a procesar las experiencias vividas. Lo único que nos llevamos cuando nos morimos son esas experiencias vividas. Ni lo material, ni los logros personales, ni que te hayan aclamado, ni que hayas fracasado; cada experiencia vivida es un cúmulo de información y eso es lo único que nos llevaremos. Y con toda esta información tendremos la posibilidad de experimentar en otras formas de vida, en otros cuerpos, en otras dimensiones de la realidad donde seguiremos evolucionando con todas estas experiencias que vamos adquiriendo día a día. 

¿Tiene algún sentido preguntarse “para qué todo este montaje existencial”, “para qué estamos aquí”?

Es muy lógico preguntárselo. Somos seres humanos y buscamos respuestas, pero hay miles de respuestas. Cada filosofía, cada religión, cada cultura, cada experiencia personal da una respuesta diferente a este por qué. Yo si me preguntas a mí, te diría: yo observo un proceso. El porqué de este proceso todavía se me escapa. La frase que sintetiza más pero que es muy abstracta, y que cada uno puede interpretar como quiera es: Somos luz y vamos hacia la luz, una luz que en un momento determinado empieza a experimentar en dimensiones más densas.

Los físicos cuánticos nos dicen que todo es energía y solo un 0,005% de la energía se expresa como forma material, materia densa, átomos, planetas y galaxias. El resto es energía, o sea, luz. La luz blanca es una frecuencia. Cuando vemos un color estamos viendo una alteración de la luz blanca. Lo que eso me sugiere es que somos luz blanca que un día empezó a vibrar de un tono muy concreto, pasamos por todo el arco iris, por todo un cúmulo de experiencias o frecuencias diferentes de la energía, y un día conseguiremos fundirnos con todas las energías del universo y volver a ser luz blanca. Es una metáfora que cada uno puede interpretar como quiera. 

Tú trabajas con las manos. Eres un agricultor y un constructor, pero al mismo tiempo has estudiado intelectualmente varios temas. Unes teoría y práctica ¿Qué beneficios experimentas al juntar esas dos dimensiones?

Si hablamos de equilibrio y hablamos de plenitud, la realidad en la que vivimos es múltiple; tenemos un cuerpo físico, unas emociones, una mente y la conciencia. No me gusta hablar de alma o de espíritu, prefiero decir conciencia lúcida. Hay una conciencia racional, una conciencia emocional, una conciencia intelectual pero hay una conciencia lúcida que es la que experimenta a través de todas las demás, la que utiliza esa conciencia racional y este cuerpo físico para experimentar. Está experimentando en un cuerpo físico, por lo tanto tiene que haber una aceptación y una integración de la realidad física. Y esa realidad física necesita los alimentos para sobrevivir. Para mí, trabajar en las áreas del trabajo físico, del cuerpo, de producir tus alimentos y estar en contacto con la tierra, me hace ser consciente de mi realidad material. Pero al mismo tiempo, trabajo con la energía. Mi trabajo con las casas sanas, con la geobiología, me hace ser consciente de que en el fondo somos energía vibrante que se manifiesta en cuerpos físicos y elementos físicos. En el fondo, somos energía. El aglutinador de todo eso es una conciencia lúcida que permite que el cuerpo se mantenga coherente y como estructura física. De hecho, cuando uno tiene un disgusto o una emoción, el cuerpo se derrumba. Por muy físico y por muy bien alimentado que esté, si emocionalmente no integras bien la experiencia, ese cuerpo sufre. Y al mismo tiempo, somos energía, somos luz, por lo tanto tenemos que abrirnos a esa conciencia lúcida. Lo más importante es buscar el equilibrio entre todos esos elementos. Si uno desarrolla mucho su intelecto y su cuerpo se deteriora, ¿a dónde llega? A la enfermedad. Si uno desarrolla mucho sus emociones, tienes vivencias emocionales muy fuertes, pero no se alimenta bien o no es capaz de ganarse el sueldo cada mes que le permita vivir en la materia, también se deshace su estructura y sufre muchísimo. Si desarrollamos demasiado una de las áreas y las demás las dejamos de lado, hay sufrimiento y dolor. 

¿En el fondo sólo hay luz?

Lo que hay es una conciencia de luz manifestada en un cuerpo físico, con la que tenemos que hacer un trabajo de reconexión, descubrir el ser de luz que cada uno somos, y que se puede experimentar. Una de las fases que me ha llegado más es de José Luis Cabouli, uno de mis maestros con las regresiones. En uno de sus libros hace una regresión a una mujer y le dice: “ahora que has repasado tus vidas, ¿qué crees que has aprendido? ¿qué le pides a la vida?” Y ella contesta: “Lo único que quiero es que mi cuerpo y mi personalidad puedan reflejar el cuerpo de luz que soy”. 

En este momento que hemos cedido mucha responsabilidad de lo que nos pasa a otros, el reto de la autosuficiencia queda muy lejano. ¿Qué consejos puees dar a alguien que quiera recuperar un poco de la energía que le entrega al sistema?

El nivel de libertad personal depende de las cosas que eres capaz de hacer por ti mismo. Si no soy capaz de coger la cuchara y ponerme la comida en la boca, necesito que alguien coja la cuchara y me dé la comida. Eso lo entendemos y nos parece lógico. Pero no soy capaz de hacer la ropa con la que visto, ni el coche con el que circulo. Dependo de otros. En parte está bien, cuando una sociedad está integrada por muchos elementos, cada uno se especializa en algo. Pero también es cierto que en la medida en que yo voy relegando cosas que yo podría hacer o saber, y digo desde respirar hasta hacer ejercicio… Me sorprende que hoy en día hay hasta máquinas de hacer ejercicios, te tumbas y te mueven los brazos y las piernas… Somos incapaces de caminar o de ir en bicicleta, hemos perdido esa libertad. Eso llevado a otras escalas ocurre también en cuestiones políticas y sociales, relegamos mucho a los supuestos especialistas que tienen que saber más que nosotros. Admiro mucho a Leonardo da Vinci y su concepto de “Homus universalis”, el ser humano tiene que ser capaz de cocinar, fregar platos, hacer una obra de arte, fabricar una máquina, reparar un enchufe, cambiar las bujías de tu coche, etc. Aunque aparentemente no tienes necesidad, porque trabajas para ganar dinero para que un mecánico te arregle el coche, que otro te arregle el enchufe… pero tener la capacidad de manejar todos esos elementos que en cualquier circunstancia de la vida puedes necesitar, y no tener que buscar este especialista, te da mucha seguridad y una gran capacidad para enfrentarte a la vida. Aquellas personas que dependen de los demás porque ganan bastante dinero para pagar a los demás, en realidad están limitando sus capacidades de cara a relacionarse de una forma más completa con la realidad que nos rodea.